Muestra de fe o muestra de arrogancia.

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Ya llega semana santa y con esto se asoman las “muestras de fe”, aunque algunas son un poco inhumanas pero en cuestiones de religión y creencias se ha visto muchas cosas. Observando algo cerca de nuestra Barranquilla, encontramos los flagelantes de Santo Tomas donde hace 200 años se vive una devota tradición vivida por creyentes que lo practican esperando recibir a cambio una promesa.

El método es muy sencillo se tiene un trayecto de 1.3 kilómetros y por cada paso que se da te debes flagelar con un látigo que tiene en su extremo siete bolas de cera, causando gran dolor y maltrato físico en el cuerpo del flagelante; a medida que se llega a la etapa final se va destapando algo una muestra vil de arrogancia y esto es algo que en mi genera repudio. No entiendo a la gente que va a allá con el fin de “entretenerse”, tomando fotos, grabando vídeos montando un circo al paso firme y doloroso de los flagelantes, disfrutando de una forma tan inhumana, descabellada e hipócrita del dolor ajeno, de las creencias, los motivos y de la devoción que tienen dichos personajes en su recorrido.

En muestras como esta que ocurre cada semana santa nos damos cuenta de que poco a poco la decadencia de nuestra sociedad, de la cultura, de la conciencia, de nuestra de la capacidad de morbo y lo hipócrita que llega a ser nuestra sociedad.

Pero sin embargo, los flagelantes muestran ese amor incondicional que tienen por su familia o por los motivos que los llevan a generar tal espectáculo.

Fernando Vargas.

 

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