Amor de lejos

Amor de lejos

Te quiero lo sabes,
Pero la distancia hace que nuestro amor se separe,
Y a la vez nos lastime,
Ya que estamos lejos.

En las mañanas recuerdo tu sonrisa
Pero a medida que pasa el día
Se la lleva la brisa.

Recuerdo tus palabras,
Mi mente las captura,
Pero al pasar las horas
Otras retundan en mí ser.

Recuerdo tu voz,
Tan dulce como el cantar de las aves
Pero el sonido de las olas las invade
Haciendo que tu voz se apague.

Recuerdo tu piel blanca,
Suave y delicada
Que me estremece de solo pensar
Que estoy a punto de olvidarla.

Recuerdo tu olor,
Un olor difícil de olvidar
Que me hace recordar
Lo mucho que te puedo querer.

Te quiero y espero
Que ni la distancia y el tiempo
Logre olvidar este sentimiento.

Fernando Vargas

Anhelos de mi razón y mi corazón

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En mi mente ronda la ilusión de tenerte en mi cama acostada junto a mí, para satisfacer tus emociones, tenerte cerca para ver tus lindos ojos, negros que semejan la oscuridad de la noche que te atrapa y consume,  observar tus labios delicados, jugosos, hermosos, esos labios que basta solo una mirada para llevar el deseo a su límite por besarlos.

Acariciar el delicado, fino cabello negro que cubren tu rostro al estar acostada en la cama, despejarlos con mi mano para admirar tu delicado rostro, tu piel tan suave y blanca que resalta con tus labios rojos.

Anhelo tenerte cerquita para ver tu sonrisa, tan bella que hace que mi alma se encienda de alegría, que mi corazón se acelere y mi respiración se entrecorte, ver tus mejillas sonrojadas por tener mi rostro a tan solo centímetros de tus labios, ver cómo te los muerdes apasionadamente y cierras tus ojos como señal del beso tan esperado.

Unirnos en un beso profundo, apasionado, anulando el tiempo, el espacio, acelerando nuestros corazones y cortando nuestra respiración, luego de unos minutos separarme de ti, mirarte los ojos y ellos me dicen ¿Por qué te detuviste?… Guardar un silencio… Despejar tu oído removiendo tu cabello, desplazarme a él y susurrarte “Te amo”.

Escuchar de tu cuerpo un suspiro hondo, ver tus ojos llorosos, tus mejillas ruborizadas y tu piel deseando ser probada.

Y uniéndonos en una noche apasionada, explorando cada milímetro de piel, sacando a flote nuestros sentimientos, y pasar una noche inolvidable que quede impregnada en nuestra mente y en nuestro cuerpo hasta el día que nuestro corazón se detenga, y los ojos se apaguen.

Pero por el momento disfrutar de nuestra juventud y enseñarte que enamorarte es una de las cosas más bellas que tenemos que aprovechar, sin importar cuantas veces salgamos heridos, siempre habrá alguien que te quiera y siempre esté dispuesto a hacerte feliz, a hacerte llorar con palabras bonitas, a darte detalles que no te imaginas, y estar a tu lado cuando más lo necesitas.

Fernando Vargas

“Mi corazón escribe con tinta sobre el papel”